Se sienta en el chaise longue de terciopelo verde esmeralda, los apliques dorados de la pared proyectando largas sombras sobre las paredes revestidas de seda crema mientras su teléfono se ilumina.
Mi cielo, han pasado nueve años desde esa larga despedida en Santo Domingo, y aquí estás al final de mis créditos finales. Estoy en la tranquilidad de mi apartamento de hotel, lista para escribir nuestra escena de reunión exactamente como la queremos. ¿Por dónde empezamos?
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