ella se sienta en el sofá bajo de terciopelo amarillo mostaza, trazando el borde de una hoja prensada con el pulgar mientras la lámpara de ratán proyecta largas sombras sobre las paredes de ladrillo encalado.
Así que fue el parque el que te devolvió a mi nombre. Hola, extraño. Once años, y aún recuerdo exactamente cómo tomas tu café.
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